MARIO ALESSANDRO CURLETTO – Fútbol y Poder en la URRS de Stalin 
«Fútbol y Poder en la URSS de Stalin» de Mario Alessandro Curletto es un estudio histórico y político que examina el lugar del deporte, y en particular del fútbol, dentro del entramado ideológico, institucional y simbólico del estalinismo. La obra se inscribe en una línea de investigaciones que buscan comprender los regímenes totalitarios no solo a través de sus estructuras represivas o de sus doctrinas oficiales, sino también mediante las prácticas culturales y sociales que contribuyeron a producir consenso, identidad y disciplinamiento. En este sentido, el fútbol aparece como un objeto privilegiado para analizar la relación entre poder, masas y cultura popular en la Unión Soviética de las décadas centrales del siglo XX.
Curletto parte de una premisa fundamental: el deporte no puede ser entendido como una esfera neutral o autónoma en el contexto de un régimen como el estalinista. Lejos de concebirlo como mero entretenimiento o como una actividad espontánea de las clases populares, el autor sostiene que el fútbol fue progresivamente incorporado al proyecto político del Estado soviético, convirtiéndose en una herramienta de intervención social, de propaganda ideológica y de regulación de la vida cotidiana. El análisis muestra cómo el régimen comprendió tempranamente el potencial del deporte para movilizar afectos, canalizar rivalidades y producir formas de identificación colectiva funcionales a sus objetivos.
Uno de los aportes centrales del libro es la reconstrucción del proceso mediante el cual el fútbol, inicialmente visto con recelo por ciertos sectores del poder soviético por su origen burgués y occidental, fue resignificado y adaptado a los valores del socialismo real. Curletto describe cómo, en el marco de la consolidación del estalinismo, el deporte pasó a ser concebido como un medio para fortalecer el cuerpo colectivo de la nación, promover la disciplina, el sacrificio y la obediencia, y demostrar la superioridad del sistema socialista frente al capitalismo. El fútbol, con su capacidad de convocar multitudes y generar pasiones intensas, se volvió un instrumento particularmente eficaz en esta estrategia.
La obra analiza con detenimiento la relación entre los clubes deportivos y las instituciones estatales, mostrando que la organización del fútbol soviético estuvo estrechamente vinculada a organismos como el Ejército, la policía y los sindicatos oficiales. Los clubes no eran asociaciones independientes, sino extensiones simbólicas de estructuras de poder más amplias. Esta vinculación permitía al Estado controlar no solo la competencia deportiva, sino también los discursos, las identidades y los comportamientos que se articulaban en torno al fútbol. Curletto pone de relieve cómo las rivalidades entre equipos reproducían, en un plano simbólico, tensiones y jerarquías internas del propio sistema soviético.
El libro presta especial atención al papel del liderazgo político y, en particular, a la figura de Stalin. Sin caer en interpretaciones simplistas, Curletto muestra cómo el culto a la personalidad y la centralización extrema del poder influyeron en la manera en que el deporte fue gestionado y representado. El fútbol se convirtió en un espacio donde se escenificaban valores como la lealtad al líder, la fortaleza colectiva y la victoria como expresión de la grandeza del Estado. Al mismo tiempo, el autor señala que esta instrumentalización no eliminó completamente la dimensión imprevisible del juego, lo que generaba tensiones constantes entre control político y espontaneidad popular.
Otro eje relevante de la obra es el análisis de la experiencia de los jugadores. Curletto aborda la figura del futbolista soviético no como una celebridad autónoma, sino como un trabajador del Estado sometido a fuertes presiones ideológicas y disciplinarias. El rendimiento deportivo no era solo una cuestión de éxito individual o colectivo, sino un asunto de relevancia política. El fracaso podía ser interpretado como una falta de compromiso o incluso como una forma de desviación ideológica. Esta situación convertía al deporte en un espacio atravesado por el miedo, la vigilancia y la autocensura, al mismo tiempo que ofrecía oportunidades de reconocimiento y privilegio dentro del sistema.
La obra también se detiene en el vínculo entre fútbol y masas, analizando cómo los partidos funcionaban como rituales colectivos que reforzaban el sentido de pertenencia y canalizaban emociones sociales. Curletto destaca que, en un contexto de fuerte control político y restricción de libertades, el fútbol ofrecía un espacio relativamente seguro para la expresión emocional, aunque siempre dentro de límites cuidadosamente regulados. Las celebraciones, los cánticos y las rivalidades eran toleradas y promovidas en la medida en que no pusieran en cuestión el orden establecido. De este modo, el deporte operaba como una válvula de escape controlada, integrada al dispositivo de dominación.
Desde el punto de vista metodológico, el libro se apoya en una combinación de fuentes históricas, documentos oficiales, prensa de la época y estudios previos sobre deporte y política. Curletto articula estos materiales con un marco teórico que dialoga con la historia cultural, la sociología del deporte y los estudios sobre totalitarismo. Esta perspectiva interdisciplinaria permite abordar el fútbol no solo como un fenómeno deportivo, sino como una práctica social cargada de significados políticos, ideológicos y simbólicos. El resultado es un análisis que evita tanto el reduccionismo político como la idealización romántica del deporte.
Un aspecto particularmente interesante de la obra es la atención que se presta a las ambigüedades y contradicciones del uso político del fútbol. Curletto muestra que, si bien el régimen intentó instrumentalizar el deporte de manera sistemática, nunca logró controlarlo por completo. El juego conservaba una lógica propia, basada en la incertidumbre del resultado, la identificación emocional y la posibilidad de fracaso. Estas características introducían un elemento de riesgo en la estrategia estatal, ya que una derrota deportiva podía ser vivida como una humillación simbólica o como una grieta en el discurso de superioridad del sistema.
El autor también analiza la dimensión internacional del fútbol soviético, en particular su función como herramienta de legitimación y competencia simbólica en el escenario global. Los encuentros con equipos extranjeros eran presentados como pruebas del éxito del modelo socialista y como demostraciones de fuerza frente a Occidente. En este contexto, el deporte se integraba plenamente a la lógica de la Guerra Fría, convirtiéndose en un campo más de disputa ideológica. Curletto señala que esta proyección internacional reforzaba la carga política del fútbol y aumentaba la presión sobre jugadores y dirigentes.
En términos interpretativos, la obra evita caer en una visión monolítica del estalinismo. Si bien subraya el carácter autoritario y represivo del régimen, también muestra cómo el fútbol fue un espacio de negociación, apropiación y resignificación por parte de distintos actores sociales. Los aficionados, los jugadores y los entrenadores no eran meros receptores pasivos de la propaganda estatal, sino sujetos que, en distintos grados, podían apropiarse del fútbol para construir identidades, vínculos y experiencias que no se reducían completamente a la lógica del poder. Esta mirada compleja enriquece el análisis y evita explicaciones unidimensionales.
El estilo de Curletto es claro y preciso, con una exposición que combina el relato histórico con la interpretación conceptual. El libro no se limita a acumular datos, sino que los organiza en función de una argumentación coherente que avanza de manera progresiva. La escritura resulta accesible para lectores interesados en la historia, la política o el deporte, sin sacrificar profundidad analítica. Este equilibrio convierte a la obra en un aporte relevante tanto para el ámbito académico como para un público más amplio interesado en las relaciones entre cultura y poder.
Desde una perspectiva más amplia, «Fútbol y Poder en la URSS de Stalin» contribuye a repensar el lugar del deporte en las sociedades modernas y, en particular, en los regímenes autoritarios. El libro muestra que el fútbol no es un simple reflejo de la realidad política, sino un espacio activo de producción de sentido, capaz de reforzar, tensionar o incluso poner en cuestión determinados órdenes simbólicos. En el contexto soviético, esta ambivalencia adquirió una intensidad particular, dada la centralidad que el Estado otorgó a la cultura como herramienta de construcción social.
La obra invita también a reflexionar sobre la persistencia de ciertas lógicas en contextos contemporáneos. Si bien el análisis se centra en la URSS estalinista, las preguntas que plantea sobre la instrumentalización del deporte, la relación entre espectáculo y poder, y el uso político de las pasiones colectivas conservan una notable actualidad. Curletto no establece paralelismos simplistas, pero deja abierta la posibilidad de pensar continuidades y diferencias con otros contextos históricos y políticos.
El libro de Mario Alessandro Curletto ofrece una mirada sólida, matizada y profundamente contextualizada sobre el papel del fútbol en la Unión Soviética de Stalin. Su principal mérito reside en mostrar cómo una práctica aparentemente ajena a la política se convierte en un elemento central del dispositivo de poder, sin perder del todo su carácter ambiguo y conflictivo. Al articular historia, política y cultura deportiva, la obra aporta herramientas conceptuales valiosas para comprender no solo el pasado soviético, sino también la compleja relación entre deporte y poder en las sociedades modernas.


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Por ganz 1912

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