MANUEL MURILLO – Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)
“Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, de Manuel Murillo, es un libro que se inscribe en una tradición de lectura rigurosa y políticamente atenta del pensamiento deleuzoguattariano, evitando tanto la vulgarización simplificadora como la apropiación meramente académica. Su ambición no consiste únicamente en explicar conceptos difíciles, sino en reconstruir una problemática central que atraviesa toda la obra conjunta de Gilles Deleuze y Félix Guattari: la articulación entre deseo, producción social y poder. Murillo parte de la convicción de que no es posible comprender el alcance político de esta filosofía sin tomarse en serio su redefinición radical del deseo, y que dicha redefinición tiene consecuencias profundas para la teoría social, la crítica del capitalismo y la comprensión de la subjetividad contemporánea.
Desde las primeras páginas, el libro establece una distancia clara respecto de las concepciones habituales del deseo. Murillo subraya que Deleuze y Guattari rompen de manera explícita con la tradición que identifica el deseo con la falta, con una carencia estructural que empuja al sujeto a buscar su satisfacción en objetos siempre insuficientes. Esta crítica apunta directamente al psicoanálisis freudiano y, con mayor énfasis, a su reformulación lacaniana. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, Murillo explica que esta concepción del deseo como falta no es políticamente neutra, ya que tiende a individualizar el deseo, a encerrarlo en el ámbito de la vida privada y a separarlo de los procesos sociales e históricos que lo producen y lo organizan.
Frente a esta tradición, Deleuze y Guattari proponen pensar el deseo como producción. Murillo desarrolla esta tesis con detalle, mostrando que el deseo no es una energía caótica que deba ser contenida por la sociedad, sino una fuerza productiva que fabrica realidad. El deseo produce relaciones, produce sujetos, produce instituciones, produce mundo. En este sentido, “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)” insiste en que no hay una oposición entre deseo y sociedad, como si el primero fuera natural y la segunda artificial o represiva. Por el contrario, el deseo es siempre ya social, y lo social no es otra cosa que la forma históricamente determinada en la que los flujos de deseo son organizados.
Un eje central del libro es la explicación de la noción de máquinas deseantes. Murillo logra despojar este concepto de su apariencia más provocadora para mostrar su función teórica precisa. Las máquinas deseantes no designan entidades técnicas ni metáforas literarias, sino el modo en que el deseo funciona mediante conexiones parciales, acoplamientos y cortes. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, estas máquinas son presentadas como unidades mínimas de producción deseante que operan tanto en el cuerpo como en el campo social. Comer, hablar, trabajar, amar o consumir son procesos en los que el deseo se conecta con flujos materiales y simbólicos, produciendo efectos reales.
A partir de esta concepción, el libro avanza hacia una crítica radical de la idea de sujeto. Murillo subraya que, para Deleuze y Guattari, el sujeto no es el origen del deseo, sino uno de sus efectos. El sujeto es producido por determinadas configuraciones del deseo, y no al revés. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, esta inversión teórica resulta clave para comprender la dimensión política del pensamiento deleuzoguattariano. Si el sujeto es un producto histórico, entonces las formas de subjetividad no son naturales ni inmutables, sino el resultado de dispositivos sociales, económicos y políticos que organizan el deseo de maneras específicas.
El análisis del poder ocupa un lugar destacado en el libro. Murillo enfatiza que Deleuze y Guattari no conciben el poder exclusivamente como represión o prohibición. El poder no se limita a decir no, sino que produce, orienta y canaliza el deseo. En este sentido, “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)” ofrece una lectura que se distancia tanto de las concepciones liberales del poder como de ciertas interpretaciones simplificadas del marxismo. El poder no opera únicamente desde el Estado o desde las instituciones visibles, sino que atraviesa el tejido mismo de la vida social, infiltrándose en los modos de desear, de sentir y de pensar.
Esta concepción permite abordar una de las preguntas más incómodas que plantea la filosofía política contemporánea: por qué los individuos y los grupos llegan a desear su propia dominación. Murillo muestra que esta pregunta es central en el proyecto de Deleuze y Guattari y que no puede ser respondida apelando simplemente a la ideología o a la falsa conciencia. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, se explica que el deseo puede ser capturado y puesto a funcionar en favor del poder, generando formas de adhesión afectiva al orden existente. El problema político no es entonces liberar un deseo naturalmente revolucionario, sino transformar las condiciones en las que el deseo es producido y organizado.
El capitalismo es analizado en el libro como una formación social particularmente eficaz en la captura del deseo. Murillo dedica un amplio desarrollo a la tesis deleuzoguattariana según la cual el capitalismo se caracteriza por la descodificación de los flujos y su recaptura a través de una axiomática flexible. A diferencia de las sociedades tradicionales, que codifican rígidamente el deseo mediante mitos, rituales o jerarquías estables, el capitalismo permite una circulación relativamente libre de los flujos deseantes, pero los reinscribe constantemente en la lógica de la valorización. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, esta dinámica es presentada como una de las claves para entender la potencia y la persistencia del capitalismo.
Murillo analiza cómo el consumo, la publicidad y la producción cultural funcionan como dispositivos centrales de esta captura. El capitalismo no solo produce mercancías, sino también deseos, necesidades y estilos de vida. En este sentido, “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)” muestra que la crítica del capitalismo no puede limitarse al análisis de la explotación económica, sino que debe extenderse a la producción de subjetividad. El deseo es puesto a trabajar, movilizado y orientado hacia fines que refuerzan el orden existente, incluso cuando se presenta bajo la apariencia de libertad y elección individual.
La relación entre Deleuze y Guattari y el marxismo es tratada con particular cuidado. Murillo evita tanto la identificación plena como el rechazo tajante. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, se sostiene que los autores mantienen un diálogo crítico con Marx, retomando su énfasis en la producción material, pero ampliando su alcance. La producción no se limita al ámbito económico, sino que incluye la producción de deseos, de afectos y de formas de vida. Esta ampliación no implica un abandono del materialismo, sino una transformación de sus coordenadas, que busca pensar la economía política junto con lo que Deleuze y Guattari llaman una economía libidinal.
Uno de los capítulos conceptuales más densos del libro está dedicado a la crítica del Edipo. Murillo explica que el Edipo no es solo una teoría psicológica, sino un dispositivo social que reduce el deseo a una escena familiar y lo separa de sus determinaciones sociales e históricas. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, esta crítica es presentada como una intervención política de gran alcance. Al encerrar el deseo en el triángulo padre-madre-hijo, el psicoanálisis contribuye a producir sujetos adaptados al orden social, neutralizando la dimensión colectiva y productiva del deseo.
El libro también dedica un espacio importante al esquizoanálisis, entendido como una alternativa crítica tanto al psicoanálisis como a las teorías sociales tradicionales. Murillo aclara que el esquizoanálisis no es una terapia ni una exaltación de la patología, sino un método de análisis de los flujos de deseo en el campo social. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, el esquizoanálisis aparece como una práctica teórica orientada a cartografiar los modos en que el deseo es bloqueado, canalizado o liberado, sin imponer un modelo normativo de normalidad o emancipación.
Desde el punto de vista expositivo, el libro se caracteriza por un esfuerzo constante de clarificación conceptual. Murillo logra ordenar un pensamiento que se presenta de manera fragmentaria y rizomática sin traicionar su lógica interna. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, los conceptos no aparecen aislados, sino articulados en un entramado coherente que permite comprender su mutua implicación. Este trabajo de articulación convierte al libro en una herramienta valiosa tanto para lectores que se acercan por primera vez a Deleuze y Guattari como para quienes buscan una lectura más sistemática de su pensamiento.
No obstante, el libro también deja abiertas ciertas tensiones. En algunos pasajes, la lectura de Murillo privilegia una interpretación afirmativa del pensamiento deleuzoguattariano, relegando a un segundo plano las críticas que señalan el riesgo de diluir las nociones de conflicto, antagonismo y clase. Si bien estas objeciones son mencionadas, su desarrollo es limitado. Sin embargo, esta elección parece responder a la intención principal del libro, que no es cerrar el debate, sino exponer con claridad una perspectiva teórica específica.
En conjunto, “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)” se presenta como una obra extensa, rigurosa y conceptualmente ambiciosa. Su mayor aporte consiste en mostrar que el deseo no es un ámbito marginal o secundario de la vida social, sino uno de los terrenos centrales en los que se juega la dominación y la posibilidad de transformación. Murillo logra transmitir la potencia crítica del pensamiento de Deleuze y Guattari sin convertirlo en un discurso hermético ni en una consigna vacía.
En un contexto intelectual en el que el deseo suele ser reducido a una cuestión de identidad, consumo o elección individual, “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)” ofrece una perspectiva radicalmente distinta. El libro invita a pensar el deseo como una fuerza productiva atravesada por relaciones de poder, y a interrogar las formas contemporáneas de subjetividad desde una óptica crítica. Su lectura exige atención y esfuerzo, pero ofrece a cambio una comprensión profunda de una filosofía que sigue siendo, hoy, tan incómoda como necesaria.
Desde las primeras páginas, el libro establece una distancia clara respecto de las concepciones habituales del deseo. Murillo subraya que Deleuze y Guattari rompen de manera explícita con la tradición que identifica el deseo con la falta, con una carencia estructural que empuja al sujeto a buscar su satisfacción en objetos siempre insuficientes. Esta crítica apunta directamente al psicoanálisis freudiano y, con mayor énfasis, a su reformulación lacaniana. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, Murillo explica que esta concepción del deseo como falta no es políticamente neutra, ya que tiende a individualizar el deseo, a encerrarlo en el ámbito de la vida privada y a separarlo de los procesos sociales e históricos que lo producen y lo organizan.
Frente a esta tradición, Deleuze y Guattari proponen pensar el deseo como producción. Murillo desarrolla esta tesis con detalle, mostrando que el deseo no es una energía caótica que deba ser contenida por la sociedad, sino una fuerza productiva que fabrica realidad. El deseo produce relaciones, produce sujetos, produce instituciones, produce mundo. En este sentido, “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)” insiste en que no hay una oposición entre deseo y sociedad, como si el primero fuera natural y la segunda artificial o represiva. Por el contrario, el deseo es siempre ya social, y lo social no es otra cosa que la forma históricamente determinada en la que los flujos de deseo son organizados.
Un eje central del libro es la explicación de la noción de máquinas deseantes. Murillo logra despojar este concepto de su apariencia más provocadora para mostrar su función teórica precisa. Las máquinas deseantes no designan entidades técnicas ni metáforas literarias, sino el modo en que el deseo funciona mediante conexiones parciales, acoplamientos y cortes. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, estas máquinas son presentadas como unidades mínimas de producción deseante que operan tanto en el cuerpo como en el campo social. Comer, hablar, trabajar, amar o consumir son procesos en los que el deseo se conecta con flujos materiales y simbólicos, produciendo efectos reales.
A partir de esta concepción, el libro avanza hacia una crítica radical de la idea de sujeto. Murillo subraya que, para Deleuze y Guattari, el sujeto no es el origen del deseo, sino uno de sus efectos. El sujeto es producido por determinadas configuraciones del deseo, y no al revés. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, esta inversión teórica resulta clave para comprender la dimensión política del pensamiento deleuzoguattariano. Si el sujeto es un producto histórico, entonces las formas de subjetividad no son naturales ni inmutables, sino el resultado de dispositivos sociales, económicos y políticos que organizan el deseo de maneras específicas.
El análisis del poder ocupa un lugar destacado en el libro. Murillo enfatiza que Deleuze y Guattari no conciben el poder exclusivamente como represión o prohibición. El poder no se limita a decir no, sino que produce, orienta y canaliza el deseo. En este sentido, “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)” ofrece una lectura que se distancia tanto de las concepciones liberales del poder como de ciertas interpretaciones simplificadas del marxismo. El poder no opera únicamente desde el Estado o desde las instituciones visibles, sino que atraviesa el tejido mismo de la vida social, infiltrándose en los modos de desear, de sentir y de pensar.
Esta concepción permite abordar una de las preguntas más incómodas que plantea la filosofía política contemporánea: por qué los individuos y los grupos llegan a desear su propia dominación. Murillo muestra que esta pregunta es central en el proyecto de Deleuze y Guattari y que no puede ser respondida apelando simplemente a la ideología o a la falsa conciencia. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, se explica que el deseo puede ser capturado y puesto a funcionar en favor del poder, generando formas de adhesión afectiva al orden existente. El problema político no es entonces liberar un deseo naturalmente revolucionario, sino transformar las condiciones en las que el deseo es producido y organizado.
El capitalismo es analizado en el libro como una formación social particularmente eficaz en la captura del deseo. Murillo dedica un amplio desarrollo a la tesis deleuzoguattariana según la cual el capitalismo se caracteriza por la descodificación de los flujos y su recaptura a través de una axiomática flexible. A diferencia de las sociedades tradicionales, que codifican rígidamente el deseo mediante mitos, rituales o jerarquías estables, el capitalismo permite una circulación relativamente libre de los flujos deseantes, pero los reinscribe constantemente en la lógica de la valorización. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, esta dinámica es presentada como una de las claves para entender la potencia y la persistencia del capitalismo.
Murillo analiza cómo el consumo, la publicidad y la producción cultural funcionan como dispositivos centrales de esta captura. El capitalismo no solo produce mercancías, sino también deseos, necesidades y estilos de vida. En este sentido, “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)” muestra que la crítica del capitalismo no puede limitarse al análisis de la explotación económica, sino que debe extenderse a la producción de subjetividad. El deseo es puesto a trabajar, movilizado y orientado hacia fines que refuerzan el orden existente, incluso cuando se presenta bajo la apariencia de libertad y elección individual.
La relación entre Deleuze y Guattari y el marxismo es tratada con particular cuidado. Murillo evita tanto la identificación plena como el rechazo tajante. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, se sostiene que los autores mantienen un diálogo crítico con Marx, retomando su énfasis en la producción material, pero ampliando su alcance. La producción no se limita al ámbito económico, sino que incluye la producción de deseos, de afectos y de formas de vida. Esta ampliación no implica un abandono del materialismo, sino una transformación de sus coordenadas, que busca pensar la economía política junto con lo que Deleuze y Guattari llaman una economía libidinal.
Uno de los capítulos conceptuales más densos del libro está dedicado a la crítica del Edipo. Murillo explica que el Edipo no es solo una teoría psicológica, sino un dispositivo social que reduce el deseo a una escena familiar y lo separa de sus determinaciones sociales e históricas. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, esta crítica es presentada como una intervención política de gran alcance. Al encerrar el deseo en el triángulo padre-madre-hijo, el psicoanálisis contribuye a producir sujetos adaptados al orden social, neutralizando la dimensión colectiva y productiva del deseo.
El libro también dedica un espacio importante al esquizoanálisis, entendido como una alternativa crítica tanto al psicoanálisis como a las teorías sociales tradicionales. Murillo aclara que el esquizoanálisis no es una terapia ni una exaltación de la patología, sino un método de análisis de los flujos de deseo en el campo social. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, el esquizoanálisis aparece como una práctica teórica orientada a cartografiar los modos en que el deseo es bloqueado, canalizado o liberado, sin imponer un modelo normativo de normalidad o emancipación.
Desde el punto de vista expositivo, el libro se caracteriza por un esfuerzo constante de clarificación conceptual. Murillo logra ordenar un pensamiento que se presenta de manera fragmentaria y rizomática sin traicionar su lógica interna. En “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)”, los conceptos no aparecen aislados, sino articulados en un entramado coherente que permite comprender su mutua implicación. Este trabajo de articulación convierte al libro en una herramienta valiosa tanto para lectores que se acercan por primera vez a Deleuze y Guattari como para quienes buscan una lectura más sistemática de su pensamiento.
No obstante, el libro también deja abiertas ciertas tensiones. En algunos pasajes, la lectura de Murillo privilegia una interpretación afirmativa del pensamiento deleuzoguattariano, relegando a un segundo plano las críticas que señalan el riesgo de diluir las nociones de conflicto, antagonismo y clase. Si bien estas objeciones son mencionadas, su desarrollo es limitado. Sin embargo, esta elección parece responder a la intención principal del libro, que no es cerrar el debate, sino exponer con claridad una perspectiva teórica específica.
En conjunto, “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)” se presenta como una obra extensa, rigurosa y conceptualmente ambiciosa. Su mayor aporte consiste en mostrar que el deseo no es un ámbito marginal o secundario de la vida social, sino uno de los terrenos centrales en los que se juega la dominación y la posibilidad de transformación. Murillo logra transmitir la potencia crítica del pensamiento de Deleuze y Guattari sin convertirlo en un discurso hermético ni en una consigna vacía.
En un contexto intelectual en el que el deseo suele ser reducido a una cuestión de identidad, consumo o elección individual, “Deleuze & Guattari (El Deseo y lo Social)” ofrece una perspectiva radicalmente distinta. El libro invita a pensar el deseo como una fuerza productiva atravesada por relaciones de poder, y a interrogar las formas contemporáneas de subjetividad desde una óptica crítica. Su lectura exige atención y esfuerzo, pero ofrece a cambio una comprensión profunda de una filosofía que sigue siendo, hoy, tan incómoda como necesaria.
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