CLEMENCIA TEJEIRO SARMIENTO [Editora] – Marx y la Sociología (De la Confrontación al Reconocimiento)

«Marx y la Sociología (De la Confrontación al Reconocimiento)», editado por Clemencia Tejeiro Sarmiento, es una obra colectiva que representa un intento lúcido y ambicioso por trazar la compleja relación entre el pensamiento marxista y la disciplina sociológica. La tesis implícita que recorre el libro es clara: durante décadas, la sociología institucionalizada —particularmente en su versión funcionalista, empirista o estructural-funcional— intentó marginar o neutralizar la influencia de Karl Marx, relegándolo a una zona casi arqueológica del pensamiento social. Sin embargo, esa exclusión ha sido incompleta, precaria, e incluso contraproducente: el marxismo ha persistido, ha retornado, ha contaminado desde dentro los aparatos que intentaron exorcizarlo. Este libro es un homenaje a ese retorno, pero también una invitación a repensar críticamente los vínculos entre teoría crítica, historia social y práctica sociológica.
Lo que distingue a esta compilación no es solo su reivindicación del legado de Marx, sino su esfuerzo por mostrar las múltiples formas en que ese legado ha sido reinterpretado, criticado, reabsorbido o tergiversado a lo largo del desarrollo de la sociología como disciplina. La confrontación a la que alude el subtítulo no es meramente histórica; es epistémica, metodológica y política. Desde los primeros capítulos se pone en evidencia cómo la sociología académica, al buscar su legitimidad como ciencia social autónoma frente a la filosofía y la economía política, recurrió a una estrategia de exclusión simbólica: distanciarse del marxismo bajo la acusación de ideologismo, teleología o determinismo económico. Esta operación fue más que una decisión intelectual: fue una toma de partido en el campo de poder del saber. Al excluir a Marx, la sociología se alineó con una cierta visión liberal del orden social, donde el conflicto, la explotación y la lucha de clases quedaban minimizados o trivializados.
El mérito del libro no está solamente en denunciar esa exclusión, sino en mostrar cómo el marxismo resistió esa marginalización, a través de la obra de autores que, desde distintos contextos, reelaboraron las categorías de Marx y las hicieron dialogar con las transformaciones históricas del capitalismo. Aquí aparecen nombres fundamentales como Antonio Gramsci, Louis Althusser, Nicos Poulantzas, Pierre Bourdieu, Erik Olin Wright o Immanuel Wallerstein. Todos ellos, con diferencias notables, retomaron a Marx no como una figura dogmática sino como una caja de herramientas para pensar la dominación, la reproducción social, la ideología, la desigualdad estructural y el papel del Estado en la configuración de las relaciones sociales.
Un aspecto destacable del volumen es que no se limita a una defensa nostálgica del marxismo. Más bien, reconoce las críticas legítimas que se le han hecho desde dentro y fuera de la tradición: la subestimación del género y la raza como ejes autónomos de opresión, el reduccionismo económico, la dificultad para pensar la subjetividad en términos no mecánicos. Pero estas críticas no invalidan el núcleo teórico del marxismo; al contrario, lo enriquecen, lo obligan a reinventarse, a abrirse a nuevos horizontes sin renunciar a su vocación radical. En este sentido, el libro es un ejemplo de cómo la tradición marxista puede dialogar con el feminismo, la teoría postcolonial, la sociología crítica del conocimiento o incluso con ciertas corrientes del posestructuralismo, sin diluirse ni resignar su potencia analítica.
Uno de los momentos más lúcidos del libro es el análisis de cómo las categorías marxistas —valor, trabajo, mercancía, plusvalía, ideología— han sido reapropiadas en contextos sociológicos específicos. Por ejemplo, se muestra cómo la noción de clase social, tan central en Marx, fue transformada por la sociología empírica en una mera variable entre otras, perdiendo su densidad histórica y su función explicativa de las relaciones de explotación. De igual modo, la idea de ideología fue a menudo reducida a una falsa conciencia individual, desconectada de las prácticas materiales que la producen y sostienen. Frente a estas reducciones, los autores del libro recuperan las dimensiones estructurales, históricas y conflictivas del pensamiento de Marx, insistiendo en que su proyecto no era solo interpretar el mundo, sino transformarlo.
La obra también ofrece un valioso recorrido por los contextos latinoamericanos de recepción del marxismo en el campo sociológico. Aquí se destacan las tensiones entre los saberes producidos en el Norte global y las realidades materiales del Sur, donde las formas de explotación y dominación adquieren rasgos propios: el colonialismo interno, el racismo estructural, la informalidad laboral masiva, la dependencia económica, entre otros. En este punto, el libro no cae en esencialismos ni en nacionalismos epistemológicos; más bien, apuesta por una articulación entre teoría crítica y análisis situado, entre la herencia de Marx y las urgencias de nuestras sociedades. En este marco, se revalorizan figuras como Aníbal Quijano, Bolívar Echeverría o Theotonio dos Santos, quienes reinterpretaron el marxismo desde América Latina, aportando claves fundamentales para pensar la modernidad capitalista desde sus periferias.
El estilo general del libro es riguroso pero accesible, evitando los tecnicismos innecesarios sin renunciar a la densidad conceptual. Cada autor o autora contribuye con una voz propia, pero el conjunto mantiene una coherencia argumentativa que da cuenta del cuidadoso trabajo de edición de Clemencia Tejeiro Sarmiento. Hay una voluntad explícita de reabrir el diálogo entre Marx y la sociología, no como un gesto académico vacío, sino como una intervención crítica en el presente. En tiempos de restauración conservadora, de banalización de la teoría, de académicos que se especializan en el conformismo disfrazado de análisis neutral, este libro apuesta por recuperar el conflicto, el antagonismo, el pensamiento estratégico. No se trata de idealizar a Marx, sino de devolverle su carácter insurrecto, su capacidad para incomodar, para poner en crisis lo que el pensamiento burgués naturaliza como obvio.
«Marx y la Sociología (De la Confrontación al Reconocimiento)» es, en definitiva, un libro necesario. No solo porque restituye la importancia del pensamiento de Marx en el desarrollo histórico de la sociología, sino porque lo hace con una vocación transformadora, releyéndolo a la luz de las tensiones actuales del capitalismo global. Frente a una sociología que muchas veces ha perdido su impulso crítico y se ha convertido en mera administradora de datos, este libro propone una sociología que piense desde el conflicto, desde la historia, desde la praxis. Y en ese gesto, quizás sin decirlo de forma explícita, recupera lo que en Marx era esencial: la convicción de que el conocimiento no es nunca neutral, que toda teoría social implica un posicionamiento político, y que la tarea del pensamiento es, ante todo, revelar las condiciones históricas de lo existente para hacer posible lo que todavía no existe.

(Contraseña: ganz1912)

Por ganz 1912

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